sábado, 16 de marzo de 2013

Tierras de poniente

"Ahora empiezo a sentir dolor. Ahora alguien está empezando a hacerme daño de verdad. Asombroso." J.M. Coetzee.

sábado, 27 de octubre de 2012

Dos amantes, aquí



Atiende este llamado, querida, que los vientos no te esperan.
Alta en el cielo y cubierta de polvo
se levanta la miseria y la podredumbre
de lo que tan llenos de amor llamamos ciudad.
Los alientos frescos de las amas de casa
se pierden en la profundidad de las ventanas.
Nosotros caminamos todas las noches
a la velocidad de mis pasos,
y mis lentos pasos nos alejan de la vida.
Cuando acostumbro escribir mis memorias,
-si es que los años no enceguecen
el flujo sutil de mis venenos y mis náuseas-
yo te recuerdo antes de iniciar los viajes
y lloro y suplico, ¡no te pierdas!
¿Adónde vamos?, creo que me dice tu vientre cuando está cansado.
Atiende y presta tus ojos y oídos al llamado
que te hago en el abismo de la muerte,
porque nadie se dará cuenta de lo que somos
ni de lo que seremos después de los abrazos.
Recomiendo disparar los miedos
hacia las moscas que ensucian de mierda el pan,
y ser los únicos seres
y amantes
y novios,
casi humanos,
casi vivos,
dispuestos al dolor de la intemperie,
como estatuas de la noche
que el amor guía en las cavernas
y en la tierra a la que todos abandonan,
y adonde siempre regresamos.

lunes, 3 de septiembre de 2012

Los hombres




Todos los pasos del mundo han sido buscados por los hombres perdidos.
En cualquier ciudad del tiempo
los amaneceres pululan y enceguecen
a todas las almas tristes.
Hemos intentado hallar lo importante,
y los llantos de los hombres
se pelean entre lógicas.
Las palabras de los pobres se convierten en lamentos
de espíritus desnudos,
y el mar se llena de nubes perdidas
que el cielo extraña.
Pessoa le temía a todo ello,
y la huida incansable del ridículo
se posaba sobre sus memorias.
Pessoa contra Pessoa,
todos los poemas contra los poemas,
todos los mares contra el mar,
todos los hombres contra el hombre
y todos los amores del desamor.
Entre los vacíos de la ventana,
la melancolía vuelta hacia el ser,
y la mayoría de los seres
guardan un puro sobre sus bocas.
Alto en el cielo un inmenso susurro.
Impuesta soledad del alma taciturna,
acabados rebaños, tormentos de la poesía,
los astros inquietos ante el lector de los destinos.
Ricardo contra Ricardo,
la virtud acostumbrada del silencio,
ávida luz de la escritura
y de largas noches en desasosiego.
Adonis entre las violetas,
Austeras flores del desconcierto,
Musas desconocidas de todo el caos.
¿En qué parte azuza De Vigny el valor de la tristeza?
Oh, Fernando, llave del murmullo inasible,
¿Dónde encuentro los pasos de Lydia
y el viento mar de Lisboa?
¿Dónde Esteves me habla de metafísica en las puertas de la tabaquería?
Estamos borrachos de ser nada,
Muertos de serlo todo,
Tendidos en las buhardillas de lo incierto,
Tú buscando tus pasos,
Y yo buscando los tuyos.